"Con la muerte en los talones" es una de las obras maestras de Alfred Hitchcock, quizá la película del genio del suspense en la que mejor aparecen sus obsesiones y habilidades como director. Y además, en este caso, con un saludable sentido del humor. Un sentido del humor que salpica todos los rincones de la película, empezando por el título, una broma de Hitchcock que ni significa nada ni guarda relación alguna con el film, aunque algunos han querido ver en él un tan cierto como imposible guiño shakespeariano.
En "Con la muerte en los talones" hay tensión dramática y sexual entre los protagonistas, Eve Marie Saint y Cary Grant; equívocos y secuencias delirantes (el motor de la historia es precisamente una equivocación, una confusión de identidades); personajes malvados, propios de universos como el del comic; una trama intrascendente, en la que lo de menos es su entidad y lo de más su condición de excusa para llevar la historia hacia delante…
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